Great ideas come from great ideas
Magnífica lección de Mark Waites (pdf de su CV), fundador de la agencia mother, en el cdc. No pude acudir, pero para eso están los enviados especiales (esperaremos a ver el artículo de Eduardo Bravo en el [ñ]shots), y los CDs conmemorativos (que no especialmente interactivos).
[la foto es cc de kleinerfisch]
En lugar de hablar de sus muchos premios, sus muchos proyectos o incluso de sí mismo (temas que suelen apasionar a los publicistas), Waites dedicó todo su tiempo a elogiar las buenas ideas:
Great ideas come from great ideas. Great ideas inspire me. I love ideas. Seen great ideas shows me how great great ideas can be.
Intentemos abstraernos del entorno publicitario, marketiniano y promocional en que tuvo lugar esta charla, y pensemos en las ideas como el motor del mundo. Guau.
Cualquier objeto que podamos señalar es el fruto de una idea: desde la más compleja y moderna nave espacial, hasta el lápiz amarillo de quien la pensó; pasando por el tornillo (siempre me viene a la mente un tornillo cuando pienso en las ideas, será el que me falta) que sujeta la mesa del caballero que comienza la cuenta atrás, o la diadema de la señorita que, de momento, no le pasa llamadas. Es fascinante.

A menudo, la naturaleza ha sido, y es, la gran fuente de inspiración de grandes ideas. No es de extrañar que la gente crea en Dios, porque son ideas tan buenas que no se le ocurren a cualquiera. Incluso hay quien dedica su vida a entenderlas, para poder aplicarlas luego a otros entornos. Digamos que los científicos decodifican, interpretan, y escriben las instrucciones de las ideas que crearon la naturaleza. Es una forma de verlo. Yo no creo en dios, pero sí en la física y la química, en el sentido común y en las casualidades.
En cualquier caso, lo importante es darse cuenta de cuánto ayudan las ideas previas a crear buenas ideas. Parece una perogrullada, y sin embargo es la base de nuestras vidas.
Y de internet. El modelo de las ideas que llevan a otras ideas (sean propias o ajenas) es el hipervínculo. Entonces Internet es como un gran cerebro pensante, a escala mundial, en el que unas ideas se enlazan con otras, y que cada uno saque sus propias conclusiones.
Hoy he leído que hay gente que no quiere ser encontrada en Google. Puedo llegar a entender las distintas razones, pero no puedo evitar pensar que empobrece nuestro cerebro comunitario.

Y es que hay quien comparte sus ideas, y quien se las guarda como el gollum, "mi tesoooro". De esos, hay que huir como de la peste, porque vician el entorno, vacían el ambiente creativo, empobrecen el mundo.
No hay conclusiones en este post. Sólo una sensación final: el placer de reconocer una buena idea.

Jencinar dijo
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14 Diciembre 2005 | 10:20 AM